viernes, 13 de febrero de 2015

Mi utopía forestal


Todos los días millones de montañeros, de senderistas o de simples andarines se dispersan por la naturaleza en todo el mundo, accediendo a los lugares más recónditos y más alejados de las ciudades. Constituyen una pacífica pero enorme fuerza. Y creo que la única fuerza capaz de reforestar gran parte de nuestro planeta.

Porque en sus largos itinerarios encuentran miles y miles de árboles y arbustos de las más diversas especies y porque acceden a bosques autóctonos que ponen a su disposición millones de frutos y semillas. No tienen más que recolectar algunos de esos frutos, muy pocos y en el tiempo adecuado, desmenuzarlos y extraer las semillas, que podrían enterrar en el camino de regreso, allí donde no haya árboles, allí donde es muy poco probable que lleguen las semillas de otro modo. A veces, sin necesidad de alejarse mucho, en el caso de árboles y arbustos solitarios y dispersos. (Reforestar es volver a sembrar o plantar árboles en donde ahora no los hay, pero que los hubo anteriormente. Se quitaron para diversos aprovechamientos: agrícolas, ganaderos, construcción de edificios, de obra civil, de ferrocarriles, para combustible, etc.).

Porque los senderistas pueden realizar esta tarea completamente gratis. Graciosamente, como buenos amantes de la naturaleza que son. Las instituciones, las empresas y los profesionales siguen teniendo su actual trabajo de repoblación, de mantenimiento o de reparación de catástrofes medioambientales, con los escasos recursos económicos que los Estados pueden dedicar en sus presupuestos. (Sin embargo, es absolutamente estúpido que haya dinero para comprar armas, para “sembrar” minas, para mantener tradiciones ignominiosas o, a nivel particular, para ir al campo asustando a los pajarillos con carísimos vehículos a motor).

Porque a los senderistas les resulta fácil esta tarea. No necesitan más herramienta que un pequeño objeto punzante para hacer una hendidura en el terreno: la punta de su bastón, una palita, un corto y robusto destornillador. O una estaca o una piedra recogidas in situ. Ni siquiera necesitan compañía, pueden hacerlo solos. Con un consumo de energía y una dedicación casi insignificantes si lo comparamos con sus largas caminatas, sus difíciles y arriesgadas escaladas, sus pacientes esperas pescando o fotografiando la flora o la fauna del lugar. Si ya disfruta con estas actividades o simplemente fotografiando los bellos paisajes que tiene la fortuna de contemplar, que pruebe a conocer la diversidad y cambiante colorido de las flores, de los frutos y de las semillas que producen las plantas que encuentra a su paso.

Porque de la abundancia y diversidad de las aportaciones el resultado sería un paisaje más variado y divertido. Nada que ver con las plantaciones homogéneas, monótonas y aburridas de las repoblaciones forestales efectuadas con fines económicos o de reparación de desastres medioambientales.

© 2005 José Luis Sáez Sáez

jueves, 12 de febrero de 2015

Sembrar semillas es tan fácil...


El 5 de Octubre estuve en mi pueblo ayudando a recolectar las nueces de varios nogales de mi hermano. Los plantó en su día en un estrecho valle (vallejo) a cuyos lados hay dos laderas desarboladas, sin más vegetación que aulagas, tomillos y poco más. Laderas muy castigadas por un pastoreo intensivo de varios siglos, que hoy ha quedado muy reducido.
En media hora que tomé para mí, sembré varias semillas de enebros y de sabinas que yo llevaba, y bellotas maduras (marrones) de quejigos y encinas que recolecté en otro lugar del pueblo.
Después de comer, me senté al sol en una de las laderas y observé que había algunos espliegos muy dispersos. Tomé un par de espigas, ya secas (maduras) en esta época del año, las froté en la palma de la mano y, efectivamente, estaban llenas de diminutas semillas duras y oscuras.
Pinché en la tierra la palita metálica que suelo llevar en mi mochila (vale un corto pero robusto destornillador, o una estaca), la incliné hacia mí y en la pequeña hendidura deposité media espiga de espliego, que cubrí ligeramente con la tierra removida. Así 15 ó 20 hoyitos. La naturaleza se puso de mi parte y el martes empezó un periodo de varios días de lluvia.

miércoles, 11 de febrero de 2015

El senderista, recolector y dispersor de semillas


Sendas, según la RAE, son caminos más estrechos que las veredas. Senderista es el peatón capaz de andar por ellas. El senderista anda con la finalidad de acceder a bellos paisajes, de practicar deportes, de mejorar o mantener la forma física, de recolectar hongos, de pescar, de hacer fotografías, de peregrinar, etc. Transita por todo tipo de parajes, por sitios desarbolados, pero también por bosques, por montes, por sotos y riberas. A su alcance está el poder recolectar semillas maduras de los árboles con solo alargar la mano, en el tiempo adecuado, normalmente en verano u otoño. Tengo publicado el blog: http://plantararboles.blogspot.com, que puede ayudar a identificar los frutos y semillas de los árboles y arbustos más comunes en nuestro país. En un sencillo montaje de 4 fotografías se aprecian los frutos cuando están verdes, los frutos cuando están maduros y listos para recolectar, y cómo son las semillas de cada uno de esos árboles, una vez extraídas de los frutos maduros. De paso, se dan unas cortas pero suficientes instrucciones para llevar a cabo la siembra de las semillas y obtener así nuevos árboles.

El senderista puede dispersar las semillas recolectadas por parajes desarbolados, por terrenos dejados inservibles por las numerosas obras de infraestructuras, por escombreras, en territorios abandonados o deshabitados o despoblados….

Si las semillas las tirara a voleo, no haría menos que la naturaleza, que las deja sobre el suelo. Pero hay que tirar muchos miles de semillas para obtener resultados y elegir los momentos más propicios: a su debido tiempo y cuando llueve, ha llovido o va a llover. Este método se puede utilizar para alcanzar sitios inaccesibles: barrancos, terraplenes, raquetas valladas, etc.

Las posibilidades de éxito aumentarían extraordinariamente si las semillas las enterrara ligeramente, directamente sobre el terreno.

No digamos, si las enterrara en la terraza, jardín o corral de su casa, en macetas o semilleros, obteniendo así plantones, que luego habría de trasplantar.

Finalmente, existe el método Nendo Dango, que consiste en envolver las semillas en bolitas de barro, dejar que se sequen, llevarlas y esparcirlas por el campo, en donde estarán protegidas de la climatología y de los animales hasta que, con las primeras lluvias importantes, se empape el barro de las bolitas, germinen las semillas y enraícen más fácilmente en el terreno.

En mi blog http://plantararboles.blogspot.com trato de dar ideas, debidamente contrastadas, aporto documentación gráfica y espero despertar una afición bonita y barata, que los profesionales, las empresas y las instituciones no pueden hacer gratis, tal y como yo propongo.

© 2012 José Luis Sáez Sáez

martes, 10 de febrero de 2015

Sembrar árboles en pueblos y ciudades

En nuestros pueblos, villas y ciudades hay asociaciones de todo tipo: jubilados, senderistas, caminantes, recolectoras de hongos, asociaciones de amigos del pueblo, cofradías, organizadoras de festejos, …
¿Por qué no una asociación más, de sembradores/plantadores de árboles, que en algunos pueblos ya existe de una manera más o menos formal, que vele por la reforestación paulatina de aquellas zonas del pueblo más peladas de vegetación, siempre que no afecte a legítimos intereses  particulares o colectivos? ¿O por qué no aprovechar la fuerza de alguna asociación ya existente?.
Estas son algunas de las tareas que podrían desarrollar, con la venia de las autoridades locales, y si puede ser  bajo su promoción, tanto mejor:
1. Localizar e identificar los parajes más pelados de la localidad, salvo los que son cultivables o usados para fines de pastoreo o ganadería, o que tengan algún tipo de servidumbre. Cerros o colinas, cárcavas, valladares, laderas, sotos deteriorados de ríos y arroyos. O aquellos espacios dejados inservibles para el cultivo por tantas obras de infraestructuras realizadas en los últimos años:  taludes, terraplenes, raquetas en vías de comunicación, márgenes, ... hasta donde no afecte a la seguridad. Cuando transitamos por nuestras autovías vemos paisajes manifiestamente mejorables, bajo el punto de vista de la estética, que no invitan a quedarse, sino más bien a pasar de largo.
2. Recolectar semillas que producen los árboles de la localidad: bellotas, piñas y/o piñones, avellanas, almendras, nueces, castañas, sámaras de fresnos, arces, y abedules,  o cualquiera de las que relaciono en mi blog y que, como explico en él, podrían sembrarse directamente en el campo o en semilleros para producir plantones que se trasplantarían al año siguiente. Esta tarea puede sustituirse comprando en los viveros de la zona semillas de plantas autóctonas, o mejor, plantones de plantas autóctonas de la región. El coste es moderado.
3. Fijar un día o dos al año de siembra (otoño o primavera) o de plantación (primavera), que termine con una merienda campera, sin que falten las fotos que inmortalicen uno y otro acto.
4. Proteger, en la medida de los posible, lo que hemos sembrado o plantado.

5. Regar nada más sembrar y plantar. Regar alguna vez más, sobre todo a lo largo del primer verano.

6. Gestionar ayudas ante los Ayuntamientos, Diputaciones o Comunidades Autónomas, bien en forma de efectivo o subvención, bien en forma de aportación de plantas o semillas (hay Instituciones que regalan plantones, Escuelas de Agrónomos incluidas), o bien en forma de cesión de algún local, nave o parcelita municipal para guardar herramientas, semillas, plantones o realizar tareas.

Ejemplos de grupos o asociaciones que siembran/plantan árboles:

www.elroblazo.es
Asociación de Utrilla (Soria) que, entre otras cosas, embellece su pueblo plantando árboles en el entorno urbano, y sembrando bellotas de encinas y de roble autóctono en el término municipal. Cada socio se implica cuidando de unos árboles en concreto (apadrinamiento).

http://arbolesparaelfuturo.blogspot.com/
Desde 2006 esta Asociación planta plantones o siembra bellotas de encinas y robles quejigos en pueblos cercanos a Burgos: Agés, Atapuerca, Cuevas de Juarros y Fresno de Rodilla. Aunque algunos participantes viven y trabajan fuera de España, reservan algunos días al año para juntarse con amigos y conocidos y realizar estas reforestaciones.

http://www.carabanchelalto.org/aavv/article.php3?id_article=1016
La Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto realizan todos los años unas "arboladas" para reforestar el parque Manolito Gafotas, situado entre el barrio y la M-40.

http://www.quintanillasangarcia.es/galeria-imagenes/plantacion-de-arboles-2011
En este pueblo de la Bureba burgalesa, Quintanilla San García, todos los años colaboran la Asociación Cultural de la localidad y el Ayuntamiento, organizando una jornada de reforestación de diversos lugares del pueblo, en la que participan sus vecinos.

www.arba-s.org
ARBA, Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono. Bajo el paraguas de esta Asociación hay varios grupos constituidos por toda España. En su página www.arba-s.org se relacionan las páginas webs de dichos grupos. Cualquiera puede hacerse socio por una pequeña cuota anual (simon@arba-s.org) y pueden constituirse grupos fácilmente y aprovechar la experiencia de los que ya llevan años reforestando. Se reunen para recolectar semillas de nuestros bosques, para sembrarlas y producir plantones, para trasplantarlos a sitios previamente escogidos y estudiados. Tienen un manual, el Manual ARBA, muy completo y de gran utilidad:  http://es.scribd.com/doc/6523453/Manual-ARBA. ARBA realiza estudios y ejecuta proyectos de regeneración de terrenos afectados por vertidos, incendios, etc., cuyo presupuesto se puede pedir a: lici70@yahoo.es .

Noticia del año 2007: Reparto entre los peregrinos de miles de semillas para reverdecer el Camino de Santiago por el método Nendo Dango.
http://www.leonoticias.com/frontend/leonoticias/La-Fundacion--Arboles-Inicia-Un-Proyecto-Para-Reforestar-vn44193-vst216

www.plantarse.org Buenos Aires ARGENTINA

Finalmente, recomiendo leer un precioso relato de Jean Giono: EL HOMBRE QUE PLANTABA ÁRBOLES en este enlace:     http://www.pinetum.org/GionoES.htm

Cosecha 2013


Desde el inicio de la de primavera de 2013 he visitado asiduamente botánicos (3) y arboretos (2) y, ocasionalmente, diversos lugares en el centro peninsular (Madrid y Segovia), en Galicia, en Burgos y en Huesca (Ordesa). He fotografiado  flores, frutos sin madurar, frutos maduros y semillas de diversos árboles y arbustos, además los he recolectado, tocado y manipulado. De tal forma que, durante 2013, he incrementado esta web con una cincuentena de fichas con sus correspondientes ilustraciones fotográficas.

Salvo algunas incorporaciones que haré con la cosecha de 2014, esta web puede considerarse completada al 95%.

Las fichas las he elaborado con el máximo rigor, consultando y contrastando la información disponible en numerosas fuentes (ver el apartado Bibliografía). En general, he captado las fotografías en botánicos, arboretos, sendas botánicas, etc., en donde las plantas disponen de rótulos y placas informativas y, aún así, me he asegurado aún más consultando libros, enciclopedias, páginas web, etc., por lo que la información de mi web es bastante fiable.

La belleza de los grandes paisajes en evidente. Pero acercándose con la cámara a lo pequeño, a los detalles, se descubre todo un mundo de formas, colores y texturas diversos. He disfrutado y disfruto mucho elaborando este blog. Muchas gracias a todo el que lo visite. Espero que se lleve una grata impresión.

P.D.: Aunque formalmente es un blog, apenas incorporaré entradas nuevas. Vamos a dejarlo en una guía o manual con unas 235 especies de árboles y arbustos, con la finalidad de que cualquiera de nosotros pueda hacer algo por reforestar. Tampoco tiene que ver con un tratado de botánica, seguro que los hay muy buenos y variados. Vamos a dejarlo en una pequeña utopía forestal.

lunes, 9 de febrero de 2015

Introducción.

El que planta un árbol es superior a los demás (Whitlier).
La Naturaleza es extraordinariamente prolífica produciendo semillas, pero la eficacia a la hora de convertirse en nuevos árboles o arbustos es ínfima. Hay por lo menos estas dos razones:

1. Las semillas son dejadas en el suelo en el más absoluto abandono, a merced de cualquier animal (ave, herbívoro, roedor, insecto, etc.), y expuestas a la climatología más adversa (excesivo sol, agua o frío). Se dice que solo 2 semillas por cada 1.000 llegan a germinar. Y las que germinan vuelven a estar expuestas a los mismos riesgos: animales, climatología...

2. La distribución de las semillas sobre el terreno es directamente proporcional a la existencia de plantas en ese mismo terreno. Donde hay muchas plantas hay muchas semillas, y donde no hay plantas no hay semillas, salvo aquellas capaces de ser arrastradas por el viento o transportadas por animales que se las han comido y germinan después de haber pasado por sus estómagos, o que las entierran lejos de la planta madre para posterior consumo.

Por lo tanto, a poco que hagamos nosotros, la eficacia puede aumentar extraordinariamente. Volviendo al punto 1, si las enterramos ya no están tan expuestas, pero podemos hacer mucho más. Por ejemplo, las podemos clonar a través de una rama, o sembrar las semillas en semilleros en nuestra casa y obtener plantitas ya hechas, con lo que hemos avanzado varias etapas. Podemos, en todos los casos, protegerlas físicamente en su ubicación definitiva, con piedras, con estacas, con protectores específicos, con repelentes. Podemos ayudar con algún riego si las lluvias son escasas o irregulares...

Y si nos atenemos al punto 2, la distribución que podemos hacer es inmensamente mejor que la que hace la naturaleza, porque plantamos o sembramos donde no hay plantas o son escasas, aunque lo haremos en terrenos no cultivables, respetando los intereses públicos o particulares, etc.

Aplicando una mínima lógica, debemos reproducir la misma clase de árboles y arbustos que ya existen en parajes cercanos, o similares en cuanto al clima, orientación solar, tipo de suelo, altitud sobre el nivel del mar, etc. No introducir plantas foráneas, ni invasoras, que las hay. Así nadie nos podrá reprochar nada.

Cuando tomemos semillas o ramas (esquejes, estacas, estaquillas), que sean de diversos árboles y arbustos, y de los que tengan mejor porte

Cuando reproducimos plantas por esquejes o estacas, estamos clonando una planta, con la ventaja de que nos va a salir semejante a la clonada (hemos escogido la de mejor porte). Pero no diversificamos genéticamente.

Cuando reproducimos a través de semillas, biodiversificamos porque genéticamene son diferentes a los progenitores, pero desconocemos el resultado.

Al sembrar o plantar árboles donde no los hay o escasean, estamos instalando una futura fábrica de semillas, que la naturaleza, los animales o los humanos extenderán por los alrededores.


OCUPACIÓN POTENCIAL DE LOS BOSQUES  DE  LA PENÍNSULA IBÉRICA y BALEARES:
Fuente: Carlosblh  http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Peninsula_Iberica_bosques1.png

domingo, 8 de febrero de 2015

Cómo sembrar/ plantar árboles.

 1. Por SEMILLAS (reproducción sexual).

1.1 Directamente en el campo:

a). Paseando por el campo en otoño tomamos frutos maduros de los árboles o del suelo. Extraemos de ellos las semillas. En ciertos casos no es necesario, pues las semillas están a la vista: bellotas, sámaras, etc.

b). En zonas desarboladas, ponemos dos o tres semillas en cada hoyito o hendidura que hemos hecho con un objeto punzante (la punta de nuestro bastón, un pequeño destornillador, una estaca o piedra recogidas in situ). Las cubrimos con una capa de la tierra removida, de igual grosor que el grosor de las semillas.

c). Si tenemos la posibilidad, es importante regar. Si no, dependemos de la lluvia. También es importante proteger el hoyo de la más que probable acción de algunos animales, roedores o herbívoros, con 3 piedras o 3 estacas dejando un pequeño agujero en el centro para que pueda emerger la planta. O aprovechar el abrigo de algunos arbustos (un zarzal). Es inútil sembrar o plantar en sitios por donde pase o paste el ganado.

Si no pudiéramos dedicar tiempo a estas sencillas operaciones, hay algo más elemental que podemos hacer, pero de menor eficacia: tomar semillas y tirarlas a voleo por terrenos faltos de arbolado. Me consta que hay gente que así lo hace para diseminar semillas por sitios de difícil acceso (barrancos, cárcavas, terraplenes, taludes,...). Algunas semillas son tan diminutas como granos de sal, o como granos de arroz. Si las tiramos a voleo el viento y la lluvia las acomodarán en las rugosidades del terreno.

1.2 Por plantones:

a). Paseando por el campo recolectamos frutos maduros y semillas: bellotas, piñas y piñones, sámaras de arces o de fresnos, hayucos, algarrobas, castañas, nueces,…

b). Las enterramos en nuestra casa en macetas pequeñas, o en cartones de litro de leche o en bandeja-semilleros, adquiridas en algún vivero. (En los viveros también venden plantones y semillas autóctonas).

c). Una vez transcurrido por lo menos un año y cuando haya pasado el período de heladas, hacemos hoyos en el lugar definitivo de plantación y enterremos en cada uno de ellos un plantón con su cepellón extraído de la maceta. Conviene regar los días anteriores para que el cepellón no se deshaga Si la maceta es biodegradable (preguntar en viveros), le evitamos el shock del trasplante y que se desmorone el cepellón.

d). Regamos si tenemos la posibilidad, si no, dependemos de la lluvia. Si fuera posible, conviene proteger los plantones con piedras, estacas, repelentes..., o plantar entre zarzas o arbustos. O ubicarlos donde más vaya a dar la sombra de otro árbol o arbusto, o de una estaca que clavemos al lado, o de un accidente del terreno.

Podemos aprovechar los retoños, hijuelos, rebrotes, chupones, vástagos, renuevos, etc. que muchos árboles y arbustos producen en la base del tronco o desde las raíces. Incluso las plantitas nacidas de semillas debajo (demasiado cerca) de la planta madre. Nos agradecerán si los arrancamos y replantamos en lugares desarbolados.

1.3 Por el método Nendo Dango:

Inventado por el japonés FUKUOCA, ideal para reverdecer o reforestar sitios pelados de vegetación.

Un envoltorio de arcilla (barro), una vez seco, evita que las semillas se las coman las aves, los roedores o los herbívoros y, además, las protege de la climatología. Es la primera lluvia importante la que ablanda ese cascarón y ayuda a las semillas a germinar en la propia arcilla.

a). Mezclar en seco 3 partes de compost y 5 de arcilla fina, colar la mezcla para que quede sin piedrecillas ni restos vegetales. Puede echarse pimienta de cayena molida para repeler a roedores y herbívoros.
b). Echar agua poco a poco, remover, que la mezcla quede compacta, consistente y moldeable.
c). Con el barro hacer rollos, como si fuera un embutido gordo.
d). Cortar en rodajas como de 1 cm. de espesor.
e). En el centro de cada rodaja poner 2 semillas de árbol, más si son de arbustos o herbáceas. Remojarlas antes.
f). Cerrar la rodaja y hacer una bola haciéndola rodar entre las manos.
g). Dejar las bolas de arcilla unos días encima de papel de periódico para que se sequen a la sombra. Si se cuartean, embadurnar las bolas de arcilla con arcilla fresca.
h). Cuando las depositemos por el campo, hacerlo en las zonas más propicias: donde haya más tierra, en hoyuelos o cavidades del terreno, mejor a la sombra de algo o de alguna irregularidad del terreno, y si hiciéramos una hendidura con la punta de nuestro bastón, tanto mejor, ya que así enraizará mejor en la tierra.

Nendo dango. Bolitas de barro o arcilla. Seed balls or earth balls.
Este es el método artesanal. Para producción masiva de bolitas, se usa una hormigonera sin aspas.
La arcilla se debería poder adquirir en viveros o jardinerías. También la venden en tiendas de materiales de bellas artes. En la naturaleza se presenta como barro en las charcas y arroyos.

2. Reproducción VEGETATIVA (asexual).
(A partir de algunas partes de una planta obtenemos clones de esa planta madre).

2.1 Por esquejes o estacas o estaquillas.

a). Cortamos de un árbol un trozo sano de una rama, leñosa en invierno, semileñosa en verano.

b). Cerca del corte dado, que haya alguna yema o nudo, para que quede cubierto por la tierra. De ahí brotarán las raíces. Quitar las ramitas y hojas, dejando solo alguna hoja arriba. La estaca o esqueje resultante puede medir desde 20 hasta 100 cms. Las ramas sanas procedentes de una poda podrían servir para este fin.

c). Hacer un agujero en la tierra e introducir la estaca o esqueje. Plantar en las zonas más favorables: cerca de riachuelos, arroyos, regatos, hondonadas u hoyuelos del terreno, donde es más fácil que haya más humedad y tierra más mullida y permeable. Regar si fuera posible. Para que sobreviva la estaca o esqueje al primer verano, es indispensable que reciba agua, bien porque llueva, bien porque reguemos alguna vez.

2.2 Por acodos, que efectuaremos preferentemente en primavera.

a). Algunos árboles y muchos arbustos y herbáceas tienen ramas que, inclinándolas, llegan a tocar el suelo.

b). Hacemos una hendidura en el terreno en la que enterramos el final de una rama, salvo los últimos centímetros.

c). Para que no se desentierre la rama ponemos una piedra encima, o más tierra, o clavamos cruzadas dos estacas.

d). La parte enterrada echará raíces, generándose así una nueva planta.

Por este método, a partir de un arbusto podemos obtener a su alrededor varias plantas. Si en vez de en tierra firme enterramos la rama en la tierra de un envase o una maceta, pasados al menos 30 días, y en algunos casos hasta un año, podemos cortar la rama por la parte que le une a la planta madre, y obtendremos una planta independiente lista para plantar en otro lugar.

2.3 Por injertos.

Injertar es insertar un trozo de rama o tallo con yemas o nudos de una planta en el tronco o en una rama de otra planta. Operación utilizada para mejorar la producción de árboles frutales u ornamentales, que no es objeto de mi blog. Remito a quien interese a una excelente página: http://www.jardin-mundani.com/empelts/INJERTOS.htm